Mi mayor reto en Alemania
El mayor reto del intercambio fue el idioma para mí y lo fui superando mejorando poco a poco y sobre todo forzándome a salir de mi zona de confort y forzándome a intentar expresarme aunque no fuera de la manera perfecta. Estudié un año de alemán antes de ir, pero es una lengua difícil, era una lengua totalmente desconocida para mí un año antes de realizar el intercambio. Fue lanzarse a la piscina de cabeza. Por lo que se me hizo un poco difícil. También tengo que decir que visto ahora con perspectiva, pude haber aprovechado mucho más el tiempo para estudiar más. Creo que mi fallo fue no apuntarme a una academia ahí mientras hacía el intercambio. Tuve compañeros que lo hicieron y prosperaron mucho antes con el idioma.
Creo que a la mitad del intercambio ya me sentía mucho más seguro, podía tener algunas conversaciones sin problema y sí, al final acabé pudiendo hablar más alemán que inglés. Aprendí sobre todo con canciones en alemán, unos compañeros de clase me enseñaron canciones que escuchaban ahí en ese momento y me gustaron mucho. Lo que hacía era ir sacando vocabulario del texto de las canciones. Eso y el relacionarme y el día a día hablando sí o sí hicieron que mejorara y que fuera un idioma que me gusta.
Otro momento difícil para muchos son las Navidades, ya que normalmente las pasamos en familia en España y de repente te encuentras lejos de todos ellos y te puedes sentir un poco solo. Pero bueno, en el intercambio hay momentos de subidas y otros de bajada como en todo, puede llegar un momento en el que te sientas estancado con el idioma, que estás lejos de tus amigos y familiares, etc. Pero esos momentos pasan y te vuelves a encontrar con fuerzas para seguir disfrutando de la experiencia y al final es solo 1 año de toda tu vida, parece mucho en el momento de irte, pero realmente pasa muy rápido.
Después del intercambio
Después de mi año de intercambio, he vuelto varias veces, para conciertos, para hacer un curso de verano de alemán, para diferentes formaciones y tuve muchos momentos en los que he aprovechado para poner mi alemán en práctica. Aquí en España lo he usado menos, pero también he podido practicarlo en varias ocasiones, sobre todo con extranjeros en Barcelona.
Siento que antes del intercambio estaba poco centrado, quería ser amigo de todo el mundo, tener muchas interacciones sociales y gracias a mi intercambio, aprendí a pasar tiempo conmigo mismo, a no necesitar estar rodeado de gente todo el día para sentirme a gusto. Y no me malinterpretéis, ahora no soy un ermitaño, pero sí que es verdad que el año de intercambio me fue muy bien para conocerme, para estar muy a gusto conmigo mismo y al volver sentí que no me hacía falta tantas interacciones sociales vacías, prefería filtrar mi tiempo con buenas amistades y pasar tiempo de calidad conmigo mismo.
El intercambio también ha influido mis planes de futuro. Al irme de intercambio estaba un poco perdido y al volver siento que volví con una mentalidad diferente, una mente más abierta por así decirlo, algo que me hizo poner el foco. Desde entonces, cada cosa que me propongo la he ido consiguiendo.
Mi recomendación
Aconsejaría que si tienes la oportunidad, no lo dudes e intenta aprovecharlo al máximo. Sé que cuando te vas de intercambio estás en una edad muy joven aún, pero si puedes disfrutarlo y encima aprovechar al máximo el aprender otra lengua y otra cultura, esfuérzate y sal de tu zona de confort.
Y aprovecha el intercambio para aprender realmente el idioma. Antes de irme de intercambio, me habría gustado saber que mientras con solo el día a día y estar viviendo ahí aprende bien el idioma, si te apuntas a una academia unas cuantas horas a la semana, el aprendizaje es muy exponencial y me hubiera gustado tenerlo claro entonces porque es lo que hubiera hecho.