Hola, soy Celia y a continuación voy a contaros un poco cómo fue mi experiencia durante el curso 2020–2021, el año en el que me fui de intercambio a Irlanda. Tenía 15 años y decidí pasar allí un curso escolar completo, viviendo con una familia anfitriona y estudiando lo equivalente en España a cuarto de la ESO.
Durante ese año viví en Cork, una ciudad situada en el sur de Irlanda, donde cursé el llamado Transition Year. Elegí este país por ser de habla inglesa, un idioma que ya hablaba un poco y que quería perfeccionar, y también porque sabía que era un país cercano y accesible, al que podría volver fácilmente en el futuro para visitarlo o compartirlo con mis amigos/as o familia.
Antes de irme, recibí un consejo que terminó siendo clave durante todo el intercambio. Me lo dio mi hermana mayor, que también había vivido una experiencia similar: no tener expectativas e ir con la mente muy abierta. Ese consejo se convirtió en la guía de mi año en Irlanda. Me fui con ilusión y con ganas de disfrutarlo al máximo, pero entendiendo que no iba a ser perfecto, que habría días buenos y días malos, igual que en mi vida cotidiana en Madrid.